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MODULO II. Las habilidades sociales

Análisis de las habilidades elementales

No hay una definición consensuada sobre qué son las habilidades sociales, pero una de las más aceptadas y difundidas es la dictada por Vicente Caballo en 1986: »La conducta socialmente habilidosa es un conjunto de conductas realizadas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras reduce la probabilidad de que aparezcan futuros problemas»

En definitiva, cuando se habla de habilidades sociales, se expresan sentimientos, opiniones personales y emociones y se transmiten conductas aprendidas para conseguir objetivos. No son habilidades universales y dependen del entorno social, cultural, ambiental y personal en el que se producen.

Las habilidades sociales se fundamentan en manejarse bien en tareas de comunicación: escuchar, hablar en público, defender los propios derechos, decir «no», expresar las propias opiniones, afrontar críticas, realizar una entrevista...

La comunicación puede realizarse con un lenguaje:

  • Verbal, que hace referencia a la utilización de las palabras adecuadas, en el momento oportuno.

  • Para-verbal que alude al manejo de la voz a través de la entonación, pausas, silencios, variaciones del tono, ritmo, volumen, velocidad, fluidez,..

  • No verbal que según consta en diversos estudios, es el encargado de trasladar un 75% de lo que se comunica. Lo conforman los gestos, mirada, distancia entre las personas, expresión,... El lenguaje corporal forma parte del lenguaje no verbal.

 

espaciopersonal001 Definición de proxémica o proxemia

A continuación referimos los elementos clave para una comunicación eficaz. Resulta fundamental conocerlos, entrenarlos y generalizarlos en las relaciones sociales y, en particular en la búsqueda de empleo.

Asertividad

Es una habilidad que nos permite expresar nuestras opiniones y defenderlas sin causar agresión, ni tampoco recibirla. Supone decir NO cuando se quiere decir NO sin perjudicar a nadie.

Una persona asertiva se comporta manifestándose como es, expresando sus sentimientos, ideas, opiniones, sin esperar la aprobación de otras, y exteriorizando sin provocar, molestar u ofender a la otra persona, sus creencias, sin que suscite conductas agresivas, de rechazo o de huida.

La asertividad es un punto intermedio entre la agresividad y la pasividad.

Diagrama radial

Fuente: Elaboración propia

El estilo pasivo supone dejar de lado los intereses personales, opiniones, motivaciones, derechos y anteponer los de otras personas. Se intentan evitar, por ello también se denomina a este estilo «evitación» o «huida» de situaciones de conflicto.

El estilo agresivo, por el contrario, antepone y defiende los derechos personales pasando por encima de los de otras personas. Defienden que sus intereses, opiniones, motivaciones o derechos están por encima de otros.

El estilo asertivo es la clave para establecer una buena y honesta comunicación, significa expresar los puntos de vista personales, es decir lo que se piensa sin hacer sentir mal a la otra parte. ¡Todo un arte! La asertividad resulta imprescindible en la situación de búsqueda de empleo. Asertividad no significa estar siempre en lo cierto.

Empatía

La empatía es un elemento clave de la comunicación que permite comprender el mensaje de la otra persona. No supone estar de acuerdo, ni asumir los planteamientos del otro, sino respetar y tratar de ver el mundo desde su perspectiva. Hace referencia a ponerse en el lugar de la otra persona o «ponerse en los zapatos del otro».

«Las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista». Gandhi

En el proceso de búsqueda de empleo, entender qué buscan en una oferta, analizarla y mirar el proceso de selección desde la otra perspectiva nos facilitará la adaptación del perfil al demandado.

Escucha activa

Un proverbio italiano dice que «del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento».

La escucha es uno de los requisitos necesarios para poder comunicar y el concepto va más allá de oír palabras o sonidos. Supone interpretar el mensaje completo incluyendo otros componentes ya citados como el tono de voz, el lenguaje corporal, el ritmo,…

En ocasiones sucede que dos personas discuten acaloradamente sobre algo en lo que están de acuerdo y no son capaces de detectarlo. Por ello, es necesario confirmar que se está entendiendo el mensaje, solicitando la ratificación de la otra persona, repitiendo el contenido o bien, preguntando sobre algún aspecto que requiere aclaración.

Este feed back es fundamental, así como cambiar la actitud pasando de oyente a escuchante.

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2. Nuevas tendencias: resiliencia, liderazgo emocional y gestión del cambio

Resiliencia

Es fundamental conocer el origen y significado de la palabra en algunos contextos.

  • En ingeniería «resiliencia» es la capacidad de memoria de un material para recuperarse de una deformación, producto de un esfuerzo externo.
  • En psicología, el término «resiliencia» se refiere a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas.
  • Según la neurociencia, la resiliencia es la capacidad para afrontar una situación adversa, superarla y salir fortalecido.

Retomar la actividad tras una enfermedad, una pérdida familiar, problemas financieros o un despido en este cambiante e inseguro escenario laboral en el que nos movemos, pone en marcha la capacidad de sacar fuerzas para continuar con la vida y aceptar las derrotas.

Las personas resilientes tienen algunas habilidades comunes que les permiten «levantarse» tantas veces como caigan. Suelen:

  • Ser reflexivas para evitar que se repita la misma situación.
  • Ejercen autocontrol sobre sus emociones, impulsos y conductas tanto en las situaciones habituales o de presión.
  • Ser optimistas pero realistas, sin dejarse llevar por fantasías.
  • Contar con autoestima, automotivación y autoconfianza.
  • Ser empáticas y hacer por entender las emociones y mensajes de otras personas.
  • Ser personas emprendedoras que buscan oportunidades y retos.

Liderazgo emocional

Hablar de liderazgo emocional significa manejar las emociones para conseguir liderar con eficacia. Es un concepto que pertenece a otro más amplio, que ya se ha referido: la inteligencia emocional.

Las personas que ejercen liderazgo emocional:

  • Descubren oportunidades.
  • Marcan objetivos con tiempo y plazos bien ajustados.
  • Gestionan positivamente los cambios.
  • Rebosan autoconfianza.
  • Crean equipos y redes de colaboración que funcionan.
  • Son «escuchantes».
  • Utilizan la empatía.
  • Son resilientes.
  • Ejercen autocontrol para lograr el equilibrio entre sentimiento y razón.

 

Gestión del cambio

«Nada cambia si tu no cambias». José María Gasalla

La gestión del cambio se ha introducido como disciplina para estudiar en las organizaciones, debido a los numerosos fracasos producidos por las situaciones de adaptación a nuevos escenarios, tecnologías y/o demandas. Una de las conclusiones a las que se ha llegado es que las entidades están formadas por personas, por tanto el cambio afecta a nivel individual y no se puede obviar este aspecto.

Hace poco tiempo buscar trabajo requería realizar un Currículum Vítae, solicitar una vida laboral y certificados de estudios, alguna carta de recomendación y poco más. Es posible, que antes de leer esta guía todavía algunas personas pensaran así, sin embargo, tras su lectura será inevitable el cambio.

Con las cifras de desempleo y los altos niveles de competencia, resultan insuficientes las adaptaciones a las nuevas tecnologías, la utilización de internet y presencia en las redes sociales. Es necesario combinar estas herramientas con el autoconocimiento.

El reconocimiento de las fases por las que pasa todo proceso de cambio ayudará en la adaptación al nuevo escenario, mejorando sin duda nuestra empleabilidad.

Existe una primera fase de negación y resistencia al cambio como mecanismos de defensa, tratando de conservar situaciones anteriores que ya no volverán. El miedo a las nuevas circunstancias que mueve a actuar como si no pasara nada, solo supondrá una pérdida de oportunidades. No sirve de nada preguntarse «¿por qué a mí?» e instalarse en la queja. Se debe aceptar cuanto antes que la situación ha cambiado, que hay que aprender a moverse en un escenario diferente y poner en práctica habilidades que, hasta ese momento, no se habían explorado.

Gestionar el cambio supone afrontar nuevos desafíos.

 

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