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MODULO I. Creación de empresa

El autoempleo es una actividad emprendedora alternativa al mercado laboral, gracias a la cual una persona puede realizar una actividad económica de forma independiente trabajando para sí misma a través de un negocio, el cual dirige, gestiona y administra, pudiendo generar empleo y riqueza no sólo para sí, sino también para la comunidad.

Vivimos unos momentos de debilidad económica en los que la creación del propio puesto de trabajo es una de las escasas alternativas reales a la hora de conseguir un papel activo en el mercado socio-económico y laboral.

La complejidad del mercado laboral actual provoca que muchas personas, y especial- mente aquellas con mayores dificultades de inserción (jóvenes en busca de su primer empleo, parados de larga duración, mujeres, personas discapacitadas, parados mayores de 45 años, etc.), busquen nuevas alternativas de empleo, optando por emprender su propia aventura empresarial.

Según revela el informe GEM  de España de 2011, la tasa de actividad emprendedora de 2011 fue de 5,8% sobre la población española de 18-64 años, habiendo experimentado un incremento del 34,9%, respecto del año 2010. A pesar de ello, este incremento no debe interpretarse como un signo de recuperación económica, sino como el resultado de la ampliación de la actividad emprendedora fruto de la necesidad y el desempleo.

La persona emprendedora no busca sólo la constitución de su empresa, su pretensión va más allá; el objetivo último es mantenerla y poder desarrollarse plenamente en ella.

La persona emprendedora nace y se hace. Experiencias, capacidades, habilidades, actitudes, formación, contactos... todo ello configura el perfil emprendedor. Es una mezcla entre lo que somos y lo que queremos llegar a ser, y se puede mejorar y cambiar.

Revisamos las claves en este cuadro:

Conocimiento

Definición: es la capacidad humana para convertir datos e información en acciones efectivas.
El conocimiento carece de valor si permanece estático. Sólo genera valor en la medida en que se mueve, es decir, cuando es transmitido o transformado.

Claves de intervención: ampliar conocimientos de forma continua y saber gestionarlos (emplearlos en el momento preciso para que la actividad que deseo realizar sea lo más efectiva posible).

Habilidad

Definición: es el potencial que el ser humano tiene para adquirir y manejar nuevos conocimientos y destrezas. En el contexto empresarial podríamos definirla como la capacidad para realizar con pericia, precisión, facilidad y economía de tiempo y esfuerzo, las labores de la empresa.

Claves de intervención: entrenar y matizar habilidades, sobre todo las sociales, que son un conjunto de hábitos (a nivel de conductas, pero también de pensamientos y emociones), que nos permiten mejorar nuestras relaciones interpersonales, sentirnos bien, obtener lo que queremos, y conseguir que los demás no nos impidan lograr nuestros objetivos...

Aptitud

Definición: talento innato de una persona que no necesariamente limita el desarrollo de ciertas actividades.
Ser una persona idónea para realizar una actividad no implica conseguir el éxito. A la aptitud le falta su gemela, la actitud.

Claves de intervención: reconocer y mejorar las características innatas. En el mundo de la empresa son vitales la polivalencia, la capacidad de adaptación y de resolución de problemas sin bloqueos, y para reconocerlas hay que analizar las experiencias vitales exitosas anteriores. Tomar conciencia de lo que se quiere conseguir y trazar un buen plan de trabajo siempre ayuda.

Actitud

Definición: Es la expresión de los valores en el comportamiento de la persona.
Es la forma de predisposición relativamente estable del comportamiento humano, que nos hace reaccionar ante determinados objetos, situaciones o conocimientos de una forma concreta. Es el motor necesario para orientarse al logro.

Claves de intervención: mejorar, aumentar, maximizar la ilusión, el esfuerzo, el empuje, el dinamismo, la visualización de la meta… La actitud positiva es una excelente compañera de viaje y nos permite coger fuerzas para ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío.

 

1. Concepto de empresa y su creación

Desde la Revolución Industrial, las actitudes de la población y los valores de la sociedad han sido modelados, básicamente, por la capacidad de las sociedades para producir empleos. Pero las dificultades asociadas con el empleo han sido permanentes, y los gobiernos han asumido no sólo el papel de medir los índices de desempleo, sino en muchos casos el papel de solucionadores del problema, creando trabajo.

Desde finales del siglo XX se ha observado cómo los Estados no pueden asumir individualmente la responsabilidad del pleno empleo y, además, se observa la tendencia de privatización de empresas estatales. Así, los Estados y sus sociedades han llegado al convencimiento de que deben estimular cada día más la iniciativa privada, y que todos aquellos que tengan capacidad de defenderse por sí mismos deben ser animados, incentivados y apoyados para que lo hagan. En España, la creación de la Ventanilla Única Empresarial, es un ejemplo de esta línea de actuación.

Por lo tanto, estas nuevas tendencias, económica y cultural, están provocando una evolución desde una sociedad de personas empleadas a una sociedad de autoempleados. Este es uno de los cambios sociales más radicales que se ha producido en las últimas décadas al que Drucker (1990) denominó «la mayor revolución laboral del siglo XX».

La Real Academia Española  define empresa como «unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos».

La Comisión de la Unión Europea sugiere otra definición: «se considerarán empresas las entidades que ejerzan una actividad artesanal u otras actividades a título individual o familiar, las sociedades de personas y las asociaciones que ejerzan una actividad económica de forma regular».

Pero al margen de definiciones formales, no se puede concebir el término empresa, sin dar todo el valor a la persona que la emprende y a la acción que une estos dos términos: emprender.

La tendencia al alza de la creación de empresas en España en los últimos meses, incluidas las altas de profesionales autónomos, pone de manifiesto que la actitud emprendedora puede ser una solución al desempleo y a la situación transitoria de la crisis. Es una alternativa difícil, pero con el grado justo de atrevimiento, esfuerzo, trabajo, ilusión... la idea puede pasar de sueño a realidad consolidable.

 

 

2. Perfil emprendedor. Autodiagnóstico

El espíritu emprendedor es el mejor modo de enfrentar la incertidumbre de un entorno cambiante, pues aporta innovación, creatividad e iniciativa al mercado.

La persona emprendedora es aquella que identifica una oportunidad y organiza los recursos necesarios para ponerla en marcha. Es frecuente usar este término para referirse a la «persona que crea una empresa», que encuentra una oportunidad de negocio, o quien empieza un proyecto por su propia iniciativa.

El GEMun observatorio internacional con carácter anual de la actividad emprende- dora, en su informe de España 2018-2019, ya referido, afirma que el 70,7% de personas emprendedoras decidieron iniciar su empresa con la intención de aprovechar una oportunidad de negocio, frente al 22,6% que lo hizo por no tener otra alternativa en el mercado laboral. Una tendencia que se consolida.

Además, concluye que en nuestro país, el grueso empresarial está formado por personas emprendedoras provenientes de familias cuyos padres eran empresarios o auto- empleados y con mayor participación masculina: 61,4%, frente al 38,6% de empresarias mujeres, aunque en los últimos tiempos se ha notado un ligero aumento del número de empresarias y de mujeres con intención de emprender.

La edad media del emprendimiento español es otro dato interesante que incluye el mencionado documento. Se encuentra en torno a los 38 años, con mayor participación de jóvenes. También ha aumentado el número de personas con estudios superiores, aunque llama la atención que la mayoría no cuente con formación específica en creación y consolidación de empresas.

En cuanto a la nacionalidad, el citado informe refiere que aumenta la presencia de emprendedores extranjeros de régimen general y disminuye de forma notable la de extranjeros en régimen comunitario.

Cada persona es diferente, y en su crecimiento y desarrollo intervienen diversos facto- res. Sin embargo, en la actitud para materializar una idea de negocio, se dan algunas características comunes en las personas emprendedoras, como por ejemplo:

  • Disponen de energía. El comienzo de un proyecto siempre supone un encuentro con un sinfín de dificultades. Poder enfrentarlas y superarlas requiere contar con suficiente energía física y mental, para no dejarse abatir ante el primer tropiezo.
  • Fomentan la creatividad y buscan la originalidad, junto a una dosis importante de sentido crítico que permita evaluar la marcha del proyecto y realizar las correcciones que sean necesarias.
  • Tienen fe en el proyecto. Invertir el 100% del tiempo, recursos y esfuerzos en sacar la idea adelante. Para ello es fundamental un estudio de viabilidad concienzudo y, por supuesto, el apoyo del entorno más cercano.
  • Disfrutan de los desafíos. Percibir la situación de riesgo o cambio como una oportunidad de vivir con entusiasmo y energía, superando la tendencia natural del ser humano en estos casos: el estrés.
  • Saben comunicar. La comunicación eficaz es la base de las buenas relaciones y los negocios. Algunas pautas para conseguirlo: expresar las ideas con claridad y concreción, saber escuchar y ponerse en el lugar de la otra persona, fomentando la retroalimentación.
  • Son personas formadas. Lo ideal es conocer el producto o servicio en profundidad, aunque este punto es salvable cuando la persona emprendedora se apoya en un equipo de expertos. Se trata de analizar la realidad y comprobar si el conocimiento técnico es una fortaleza o una debilidad en el camino emprendedor.

En la Guía emprendimiento responsable que se refiere en el módulo 4 de este mismo capítulo, existe un test que evalúa las cualidades emprendedoras de las personas y que puede servir como guía si tienes una idea de negocio.

Para lograr un buen resultado, es necesario contestar con la máxima sinceridad posible y así poder extraer conclusiones válidas. Con los datos recopilados, es imprescindible reflexionar sobre las capacidades y aptitudes existentes para maximizarlas, y sobre las debilidades para minimizar sus efectos.
PREGUNTAS   SI  NO


PREGUNTAS

SI

NO

¿Cuento con los demás para tomar decisiones?.

 

 

¿Me gusta tomar la iniciativa?.

 

 

¿Puedo dirigir un equipo o liderar un proyecto?.

 

 

¿Mantengo mis compromisos?.

 

 

¿Tengo nuevas ideas?.

 

 

¿Me gusta estar al día en la información?.

 

 

¿Me gusta arriesgarme?.

 

 

¿Me adapto a los cambios?.

 

 

¿Tengo en cuenta mis valores y principios?.

 

 

¿Respeto a los demás en todas las circunstancias?.

 

 

¿Cuándo tengo una idea voy a por ella?.

 

 

¿Me esfuerzo en ponerme en el lugar de otra persona?.

 

 

¿Conservo mis ilusiones?.

 

 

¿Me quedan muchos sueños por cumplir?.

 

 

¿Intento conseguir mis objetivos?.

 

 

¿Mi entorno considera que tengo potencial?.

 

 

¿Sé dónde buscar soluciones y oportunidades?.

 

 

¿Cuento con mi entorno cuando tengo un problema?.

 

 

¿Me considero una persona feliz?.

 

 

¿Conozco la capacidad de sacrificio?.

 

 

¿Me gusta trabajar?.

 

 

¿Tengo una autoestima sana?.

 

 

¿Valora el esfuerzo de los demás?.

 

 

¿Considero todas las posibilidades que existen?.

 

 

¿Conozco la resiliencia?.

 

 

¿Me gusta arriesgar?.

 

 

¿Tengo un respaldo económico?.

 

 

¿Se aceptar una crítica?.

 

 

¿Si no creo mi propia empresa no seré feliz?.

 

 

¿Cuándo lo necesito pido ayuda?.

 

 

3. Otras formas de crear y comunicar empresas

El nuevo escenario económico y social en el que nos encontramos está originando una nueva concepción del término «empresa», alejada de los conceptos clásicos de organización y división del trabajo, donde tanto los productos, como los servicios, se crean y gestionan de una forma innovadora que permite la reducción de gastos y la optimización de resultados.

Existe además, una corriente educativa en la actualidad que apuesta por la inclusión obligatoria en el currículo educativo del sistema escolar de la creatividad y el aprendizaje para educar y motivar en el emprendimiento empresarial responsable y ético, potenciando el uso de las nuevas tecnologías.

En el momento económico actual, resultan importantes los conceptos de emprendizaje social, el binomio innovación-creatividad y cuarto sector dentro de la llamada economía social, que busca el beneficio económico para reinvertirlo progresivamente en la comunidad sobre la que se asienta dicho proyecto.

A continuación revisamos algunas de estas nuevas fórmulas de organización empresarial que por su singularidad precisan de una gestión muy peculiar para lograr su consolidación.

 COWORKING (co-trabajo)

Consiste en compartir oficina (o un mismo espacio virtual) con la característica de que las personas que allí conviven se complementan y colaboran en el desarrollo de sus negocios, no siendo necesario ningún formalismo para sellar las alianzas.

Son utilizados en su mayoría por personas que no precisan muchos recursos para desarrollar sus servicios, como por ejemplo: profesionales de la consultoría, del diseño, de la programación, escritores, periodistas...

Genera un sentimiento de pertenencia a una comunidad y alivia la sensación de aislamiento y soledad de las personas autónomas o micro empresas, permitiendo resolver dudas, hacer consultas o incluso tomar un café sin tener que desplazarse.

Suelen ser espacios diáfanos con mesas y sillas, conexión a internet, servicios comunes como teléfono, fax, fotocopiadora, recepción y una sala de reuniones. Con estos recursos, las personas que co-trabajan solo deben llevar consigo su ordenador portátil, reduciendo con ello los gastos en la creación y mantenimiento de la empresa.

DAFO

CENTROS DE EMPRESA

Son espacios ofrecidos por la Administración pública, que permiten a las nuevas empresas disponer de un local adaptado a sus necesidades, a un precio muy competitivo, durante un tiempo limitado. En nuestra Ciudad, Proyecto Melilla S.A. cuenta con un vivero de empresas.

CENTROS DE NEGOCIOS

Son despachos de diferentes tamaños y salas de reuniones, localizados en zonas estratégicas con servicios comunes. La diferencia con los viveros o centros de empresa es que estos espacios son privados, y el precio es superior.

EMPRESAS DE INSERCIÓN SOCIAL

Su principal misión es promover la integración social y profesional de colectivos desfavorecidos como por ejemplo, personas con discapacidad, jóvenes en exclusión social, desempleados de larga duración..., a través del empleo en cualquier actividad económica de producción de bienes y servicios.

Las trabajadoras y trabajadores realizan un itinerario que incluye la formación, y prestación de servicios en la empresa de inserción, hasta la finalización del proceso y la búsqueda de empleo fuera de la entidad.

STARTUPS

Se denomina startups o empresas emergentes a aquellas empresas de nueva creación que presentan posibilidades de crecimiento, y, normalmente, se suelen relacionar con el sector tecnológico. Por ejemplo, Spotify, Airbnb o Uber empezaron siendo startups.

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